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sábado, 12 de enero de 2013



                    LA ILUSIÓN                                                                                                                 

Cuando decidí escribir un artículo referido a la ilusión, busqué y encontré diferentes definiciones de este término; el diccionario de la Real academia de la lengua, lo define
como una idea o una imagen falta de realidad, sugerida por la imaginación o por error de los sentidos, es decir una distorsión en la percepción, cada uno de los sentidos del cuerpo humano puede verse afectado por ilusiones.
En psicología se utiliza para referirse a una esperanza infundada; en otro ámbito la ilusión puede ser la esperanza o anhelo por algo concreto, por ejemplo la ilusión de los niños por el Día de Reyes, esta acepción positiva del término se da solamente y exclusivamente en el idioma castellano, y tiene su origen en la época romántica.
Otros la definen como esperanza, cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo, y que se traduce en alegría tras la consecución de un deseo.
Sin embargo después de leer y pensar en todas estas definiciones, he llegado a la conclusión personal, de que la ilusión es algo mas, es a mi humilde entender, el combustible imprescindible para caminar por la vida, una vida sin ilusión no creo que merezca la pena vivirla, es mas se convertiría en algo átono anodino, que no produciría ningún fruto positivo; todo lo que de bueno ha conseguido el hombre en su caminar por la tierra, ha tenido como cimiento, la ilusión, el tesón, la constancia y el esfuerzo .
Pienso y he tenido experiencias personales que en mi caso se confirman, que en muchos caso es mas importante la ilusión que la consecución del objetivo, pues una vez conseguido, la ilusión desaparece, y si se quiere no empobrecer no abandonar el camino hay que sustituirla por una nueva.
Cuando comencé a dar los primeros pasos por la vida, no me refiero a la etapa posparto,
si no ya de adulto, tuve la ilusión de comprarme un traje con chaleco, algo que me parecía daba cierta prestancia, cierto carácter de hombre serio y formal, y en el momento que dispuse del dinero necesario, conseguido con mi trabajo, cumplí aquel deseo, fui a un comercio de prestigio, y adquirí aquella prenda que durante algún tiempo había deseado, me la probé y salí del establecimiento con ella puesta, no podía esperar a ningún acontecimiento que requiriera su uso;  pasado no demasiado tiempo me di cuenta de que aquel objetivo conseguido, me había privado de lo que durante ese tiempo poseí, desapareció la ilusión, que pena, percibí que eso era lo más importante, lo que me empujaba lo que me hacía no perder el aliento ni las ganas de esforzarme, pero inmediatamente encontré la solución, me fijé una nueva meta que me mantendría vivo, nuevamente ilusionado, a cada ilusión completada, una nueva la reemplazaba y así he marchado por la vida, apoyándome en ella sobre todo en los momentos más dolorosos y difíciles que he tenido que afrontar.
 Una tristeza una gran tristeza debe de ser acompañada por ella, por la ilusión, para poder soportarla, para sobrellevarla, una tristeza una gran tristeza sin esperanza, sería imposible de superar, la vida debe continuar, no se puede perder el aliento, sobre todo si la familia nos necesita, hay que mantener el tipo, hay que asentar adecuadamente la carga sobre los hombros y seguir adelante, tratando de  superar todos los obstáculos que no son pocos, mirar siempre adelante, señalarse siempre una meta por lejana e inalcanzable que parezca, recordemos los megalómanos sueños de la juventud.
Con el tiempo he encontrado una formula que no tiene nada de mágico ni de extraordinario, y que mantiene siempre la ilusión de una manera ininterrumpida ya que nunca se puede conseguir su objetivo, es el afán por saber por conocer por aprender, esto proceso puede y debe durar toda la vida, te mantiene lucido, esperanzado, despierto, y como decía aquel sabio, recordar la frase, solo sé que no sé nada, esta actitud  pone al alcance de nuestra mente un inmenso campo ilimitado, en el que podemos introducirnos sin esperar otra cosa, que no es poco, que enriquecer cada hora cada día de nuestra existencia, con ese afán con esas inquietudes  más propias de la adolescencia, sobre todo en esta etapa de la vida que ahora llaman la tercera edad.
La ilusión no debe de ser vehementemente interpretada, debe de llevarse con sosiego con tranquilidad, con paz sin sobresaltos, ya que esa forma impositiva de entenderla podría producir una inquietud que anularía los beneficiosos efectos que la acompaña, que trae consigo, seguir este camino pone a nuestro alcance una inagotable fuente de energía que nos da fuerzas, que nos interpela, y que solo nos pide que estemos atentos, que no la abandonemos, ya que al hacerlo solo nosotros seremos los únicos perdedores, aumentaríamos las carencias que cada uno almacenamos como compañeras de viaje. En resumen mas formación y mejor educación.


                              A CADA DIA UN NUEVO AFÁN

                                                                                José  Cuadros  Moreno


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