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sábado, 30 de marzo de 2013

MI JARDIN


                                                    MI JARDIN


El amor a las plantas, a la naturaleza despertado e incubado a edad muy temprana en las riberas del geníl, (el mas importante afluente del Guadalquivir, y que habían sido base y sustento de muchos núcleos de población andaluces, como Loja, Puente Geníl, Ecija,  Palma del Río, lugar  donde finaliza su recorrido para engrosar las aguas del Romano Betis;) que pobladas de una exuberante vegetación a ambos lados del cauce, cuyos especimenes mas frecuentes son chopos, álamos blancos y negros, mimbres y tarajes,  que nos servían de refugio y escondite en nuestros ricos e interminables juegos infantiles; objetos vivos de inspiración para uno de los mas excelsos poetas de la literatura española, me refiero especialmente al romancero gitano de García Lorca, máximo representante del alma y el sentir andaluz, que reflejó como nadie, ese espíritu rebelde e independiente en lo personal, que nos caracteriza.
Mis lecturas sobre Celestino Mutis, sacerdote que estudió botánica en Madrid,  medicina y filosofía en Sevilla, nacido en Cádiz en 1732 y fallecido en Santa Fe de Bogota en 1808, a donde viajó como medico personal del marques de la Vega, virrey de Nueva Granada; que enriqueció culturalmente el país, fundando una cátedra de matemáticas y posteriormente un observatorio astronómico, recorrió el territorio del virreinato estudiando la flora del mismo y comunicando parte de los materiales reunidos a Lígneo, (insigne botánico que junto con Humboldt, son los máximos exponentes en la materia) una de las especies descubiertas por el y que lleva su nombre es la Mutísia, planta arbustiva trepadora de hojas alternas terminadas en zarcillos de flores purpúreas.
Todas estas experiencias prácticas y teóricas, han sido la semilla que algún día habría de germinar, teniendo como resultado la ejecución de mi propio jardín.
Al tener construida una casa de campo en 1967, en un monte cuya  proximidad al mar, nos permitían oír el romper de las olas; comencé a tener la oportunidad de llevar a cabo mi proyecto, pero las dimensiones del solar no me permitían ejecutar la idea en su totalidad, así es que adquirí una nuevo terreno, de mil metros cuadrados, situado aledaño con el mío, que me posibilitarían cumplir el sueño tan desde niño deseado.
Compré algunos libros sobre el tema, que me servirían  más como orientación que como copia, pues el jardín debe ser algo personal, que refleje la forma de ser de sentir de sus propietarios, y lo digo en plural porque mi mujer, que tiene un sentimiento más acusado que el mío respecto de las plantas, pasa horas y horas en su cuidado, no siendo para ella ningún esfuerzo ningún trabajo, sino por el contrario un gozo una satisfacción, que le permite disfrutar, plantando, regando, podando, o recogiendo los frutos del albaricoque, que en la primera de las tres secciones en que hemos dividido el terreno se encuentra.
No queríamos un jardín de exposición sino un jardín de vida, para vivirlo para disfrutarlo, la orientación este oeste y su desnivel, nos ha permitido dividirlo en tres partes, separadas por una muralla a manera de bancales y unos tres o cuatro escalones de acceso, a cada una de ellas.
El mar al sur, al sureste y al suroeste, nos permite unas vistas relajantes durante el día y más relajantes por la noche, sobre todo en verano con la luz apagada, cuando la luna llena se refleja en el agua, dándole esos tonos plateados que permiten ver con toda claridad, las corrientes de agua que como ríos se mueven en distintas direcciones, y que ningún pintor podría reflejar tan brillantes matices en sus cuadros; el silencio la pureza del aire que respiras y el fulgor de las estrellas, observadas en posición horizontal sobre una hamaca, te hacen sentir la grandeza de la creación, haciendo vibrar y fortalecer esa sensibilidad que cada uno poseemos y que en estas ocasiones experimentamos de una forma inigualable.
Al norte los montes que nos circundan, parecen arropar con su esplendida arrogancia, esta zona del litoral como quien cuida el más preciado de los tesoros, al noreste sierra tejéda  que marca los límites entre las provincias de Málaga y Granada, y que en invierno cubierta de Nieve, sirve de introducción de antesala a la majestuosidad de Sierra Nevada. Perdón “transeamus” como decía Pedro Antonio de Alarcón en  su maravilloso relato sobre la alpujarra. Volvamos a la descripción de la primera parte del jardín, que comienza junto a la pared de la casa, a la que se accede por una puerta desde la habitación contigua, la componen dos terrazas a diferente nivel soladas con maceríes, baldosa típica de esta zona, elaborada con barro de la tierra en horno artesano de alfarero; una de ellas con un porche de madera de unos cinco metros por cinco, que nos sirve durante el verano y primavera, para hacer las comidas y las cenas; lugar repleto de múltiples y gratos recuerdos, pues aquí hemos celebrado bautizos, santos, cumpleaños, incluso la boda de mi añorado hijo José Carlos; además de lugar para charlas juegos y esparcimiento, la otra un poco mas elevada, con dos bancos de separación hechos con azulejos antiguos y dos leones a modo de vigías en su cabecera; junto a la muralla que limita y nos separa del terreno colindante, un seto de cañas de bambú que le dan más intimidad al recinto, y en el rincón una toma de agua con su goma para efectuar los riegos más próximos a ella.
Colgados en la pared del porche de madera, hay  múltiples cuadros con parejas de azulejos enmarcados, como parte de la colección que he logrado reunir a través de los años; a la derecha un cuarto trastero para guardar todos los utensilios propios de estos menesteres, además de los productos químicos necesarios para el tratamiento de las enfermedades de las plantas; todo ello adornado por innumerables macetas que mi mujer cuida con esmero.
Al lado derecho y junto a todo el recorrido de la muralla hay un amplio arriáte, con un chilíndro de flores blancas, pilístras, rosales trepadores y buganvillas, un naranjo, un níspero, celestinas y una parra de uvas moscateles propias de la axarquía, palabra de origen árabe que significa lo que está al oriente. Al lado izquierdo una fuente formada por dos parterres cuadrados con dos olivos todavía pequeños, una zona para el agua en forma de “T” rematada con una pequeña escultura de cerámica vidriada trianera, de un niño abrazando a un delfín por cuya boca sale el chorro y una especie de piña elevada verticalmente sobre la mano con un nuevo surtidor. A continuación una amplia barbacoa con pilares de ladrillo visto y techo de vigas cubiertas de corteza de pino y cañizo, que proporcionan sombra mientras preparamos los distintos asados; para llegar a ella recorremos un camino bordeado con romero en forma de seto a ambos lados, que es frecuentemente visitado por las abejas en su incesante búsqueda de polen.
El césped ocupa toda la zona central, en el que hay dos granados como escudo emblemático de mi tierra granadina, un esplendido albaricoque, árbol procedente de Persia, donde recibía el nombre de berícoco, al llegar los árabes le añadieron el articulo al, convirtiéndolo en alberícoco y una vez traído a nuestra tierra le añadimos un nuevo artículo, y alguna otra modificación literal, para ser  el actual nombre de  el albaricoque; una palmera, un almendro, una falsa pimienta (shínus molle) una Spathodea de flor amarilla, un pacifico de flor roja (hibiscus), un pequeño tejo de lento crecimiento que me regalaron en el monasterio del espino de los padres redentoristas,  junto al pueblo de Santa Gadéa en la provincia de Burgos. Este espacio de mullido verdor está muy concurrido y  alegrado por las risas y los juegos de los nietos, donde ejercitan sus cuerpos y dan rienda suelta a sus aptitudes, lo convierten al regreso de la playa en campo de batallas acuáticas con las mangueras  de riego; sus saltos y piruetas para no ser mojados por el contrario, les permiten de una manera inconciente fortalecer sus músculos y ampliar su agilidad. Al volver la tranquilidad a la zona regresan los pájaros que en los árboles anidan, mirlos, jilgueros, tórtolas, verdones, abubillas, gorriones y esa especie de cotorras de color verde, procedentes de hispano América que abundan en la zona, y que acuden a comer especialmente las semillas de los cipreses.
Separado por un bordillo al final del césped, y a todo lo ancho, varias cepas moscateles, un árbol de guayaba, un membrillo, dos mandarinos, un naranjo, dos macetones con palmeras y un frondoso laurel casi adosado a una amplia cabaña de madera,  provista de tres camas, una mesa y un armario,  cuatro ventanales cara al este, de magnificas vistas, donde duermen en ocasiones los amigos de mis hijos que los invitan; ya junto a la escalera de acceso a la segunda parte, un acerolo, y una planta rastrera procedente de África del sur de frutos comestibles en forma de aceituna gordal de color Burdeos y fuerte sabor, un nuevo pacifico de flor doble (hibíscus) y un níspero de Japón.
Al bajar los tres escalones que nos dan paso a esta segunda parte, apoyado en una tosca balaustrada de madera, encontramos nuevos arriates con cintas, cactus, una higuera y a la sombra de esbeltos cipreses de varios tipos, justo al lado derecho de la corta escalera, un nuevo níspero y un olivo cerca de la pared de una pequeña construcción de cuatro por cuatro, con tejado y puerta blindada, para proteger no el valor material de las cosas que guardo, sino el valor sentimental, al tratarse de recuerdos y objetos familiares, así como una pequeña biblioteca y el sillón donde sentarse para leer y poder oír, una de esas radios antiguas de lámparas y no de transistores que aun funciona. A la izquierda cactus, azucenas y  una pequeña alberca con cenefa de azulejos, con granadas como motivo decorativo, para regar el huerto cuando se plantan tomates, pimientos, berenjenas, calabacines; tres higueras más, cada una de distintos tipos de higos, negros blancos y morillas, dos nísperos, otro olivo y un azofaifo, que da un fruto parecido en su sabor a un dátil; esta zona esta protegida a todo lo largo  de la muralla con un seto de cipreses, que le protegen del viento norte.
Tres últimos escalones para bajar al ultimo espacio, más bien en estado natural, con una morera de moras rojas, cuatro olivos, dos azofaifos, unas cuantas cepas de uvas moscateles, vegetación propia de la zona y al final, separada y apilada por tamaños la leña para la chimenea, que nos permite calentar el hogar después de la jornada de trabajo y sentarnos a su alrededor, con un buen libro a esperar que la modorra se apodere de nuestros recuerdos,  y así como así sin saber como ni cuando, cerrar otro día de paz sosiego y tranquilidad.


                                        José Cuadros Moreno

                 PASTO DE LOS OJOS Y ELEVACION DE LAS ALMAS


Creo que no hay mejor definición de Granada que la que hizo en el siglo XIII Al Saqundi, que añadía, es encanto de la vista y del corazón, sutileza del espíritu, porque todo en ella es nuevo y peregrino.
Granada lejos del mar,¡que cielo azul, mi Granada si quisieras navegar.¡ cuantos sueños
has  despertado, cuantos sueños sigues despertando a todo el que te visita, cuantas vidas se han perdido por tenerla, ¿que atesora esta ciudad que a tantos cautiva?; yo creo que no atesora nada, porque atesorar, significa esconder, ocultar a los ojos de los demás, todo lo que consideramos valioso, imprescindible.
¡Pero ay¡, mi Granada no esconde nada, todo lo tiene a la vista, al alcance de todos, se regala sin pedir nada a cambio, solo respeto por su gente y por su historia, aquí afloran los sentimientos mas profundos, se ejercita la sensibilidad, se potencia la capacidad de soñar, el oído nos trasmite el rumor de las aguas, al pie de los palacios nazaríes. Siento como  las estrofas de una canción reflejan su carácter, y que dice: Granada no tengas miedo, de que el mundo sea tan grande, de que el mar sea tan inmenso, tú eres la novia del aire, la de la zambra de plata, la del almendro. La que por fuera es de nieve y por dentro fuego.
Pero cuando de verdad se valora en su justa medida, es al alejarse de ella, dejar de ver sus atardeceres, dejar de sentir el palpito de la ciudad, dejar de escuchar la armoniosa y musical cadencia en la forma de hablar de sus habitantes, perder esas capacidades humanas, que su contemplación despierta. Esas partes sensibles de cada uno, se sienten huérfanas, abandonadas, porque notan que han perdido, todo lo que en la vida merece la pena, esos valores intangibles, que no cotizan en bolsa, pero que te enriquecen más, que te llenan esos recónditos lugares del espíritu, que te tranquilizan, que te entristecen de una manera sosegada, al recordar, que las miserias que observamos en el mundo, ensucian el mensaje de belleza paz y arte que desde aquí se desprende, que emana de una manera natural no forzada.
Nada surge por generación espontánea, todo es fruto de un proceso largo y tortuoso, que en el caso de granada, ha sido tan brillante y doloroso como un parto.
 Las primeras noticias que de esta ciudad se tienen, comienzan con las historias de árabes ilustres, como Mohammad ben aljathib, natural de la misma granada, aun cuando oriundo de la ciudad de Loja, aquí hizo sus estudios con los profesores mas distinguidos, según cuenta su biografo y amigo el historiador Aben Jaldun. El sultán de Granada Abul Hagiag, le nombró su vizír en el año de la hégira 749 después de J.C.
En uno de sus libros comienza así: Dicen granata o agarnatha, que son dos vocablos Agemies, es decir latinizados, y  prosigue describiéndola como perteneciente a la Cora de Elvira, y entre las dos ciudades, hay la distancia de dos parasangas y un tercio,( siete millas aproximadamente).En aquellos tiempos la ciudad de Elvira, era una de las mayores coras o provincias del Al Andalus, y se haya en el centro del país conquistado, entendiendo como tal al reino Nazarí, que comprendía Málaga y Almería, con parte de las provincias de Jaén y Murcia.
 Los árabes daban el nombre de Al Andalus á toda España, y esta denominación se fue reduciendo naturalmente a la parte por ellos ocupada, hasta quedar en las actuales provincias de Andalucía. Continúa describiendo la ciudad de Elvira, como celebre y muy poblada, con numerosos habitantes ilustres, y había en ella alfaquíes y ulemas, en los rezos solían juntarse a la puerta de la mezquita, hasta cincuenta háquimas, de plata maciza debido a la gente principal que en ella vivía. Construyó dicha mezquita Mohammad ben abderrahman, según los planos que de ella hizo Hanx ben Abdal-lah Has-sannaani el Xafeita, compañero de Mahoma, que vino a la conquista de España con Muza, y fue quien diseño varias mezquitas en nuestro país, y sobre el Mihrab se lee: En el nombre de Dios excelso, fue construida esta mezquita para el servicio de al-lah. La mandó construir el emir Mohammad ben Abderamman, a quien Dios ennoblezca, esperando su gran premio y queriendo favorecer a su pueblo. Acabose con la ayuda de Dios por mandato de abdal-lah, en el mes de Dzulcada del año 205 de la hégira; y a causa de las guerras civiles, los caballos de la destrucción se fueron señoreando de sus calles y plazas, hasta que se apoderaron de ella la ruina y la desolación.
 En el año 400 de la hégira la mayoría de sus habitantes se refugiaron en la medina de Garnatha, la cual a partir de entonces se convirtió en capital del distrito, y centro de la vega; y esto a causa de su posición estratégica, la bondad de sus aires, la abundancia de sus aguas y frutos y la amplitud de sus términos; y en ella cobraron animo los temerosos.
Granada existía a la vez que Elvira, y fue adquiriendo la importancia que esta perdía desde el principio de la conquista, por este motivo muchos escritores árabes, mencionan a granada juntamente con Elvira aplicando a la primera sucesos y circunstancias de la segunda.
El propio Aben Aljathib, citando a Aben Alcuthia, que vivió en siglo IX. Relata así la entrada de Tárik ben Ziyad y su marcha después de la derrota de D. Rodrigo. Dividió entonces Tarik sus escuadrones desde Ecija; envió á Moguítz el rumí, liberto del Califa Salid, a Córdoba; envió otro ejercito a Málaga, y envió un tercer ejercito a la ciudad de Elvira y Granada, y el con la fuerzas principales, marchó a la cora de Jaén, dirigiéndose posteriormente a Toledo. Y el ejército que mandó a Málaga la tomó, y sus infieles habitantes se refugiaron en los montes inaccesibles que allí hay. Luego se incorporó este ejercito con el enviado a Elvira, la cercaron y conquistaron por la fuerza de las armas; y encontraron allí muchos judíos, a los que juntaron en la Alcazaba, dejándolos para su guarda, con una taifa o tropa musulmana. Al hablar de Muza ben Nosair que vino después de Tarík, dice que fue el hijo de aquel, Abdel-Laziz, quien ocupó a Elvira y Granada, lugar que habitaban solo los judíos.
Pocos años después de estos sucesos, por los años 743 a 745 después de Jesucristo, que gobernaba en España el Valí Abdul-jathar ben dhirar, vinieron a nuestro país los árabes de Siria, cuando ya estaba repartido el territorio entre los conquistadores que les habían precedido; y cuenta la manera como se establecieron: Ardabasto  conde de España, jefe de los cristianos y encargado de recaudar el jarách o impuesto territorial, que habían de pagar a los Emires, fue el que sugirió este recurso, pues era el conde muy nombrado, en los primeros tiempos de la dominación musulmana; aconsejó al gobernador alejar a los sirios de Córdoba, donde el residía, y donde no quedaba lugar para ellos, para que viviesen como antes lo habían hecho en Siria, y después de asegurarse su consentimiento los estableció en la cora de Elvira, señalándole a todos para su subsistencia, la tercera parte del producto que daban las tierras de los cristianos o agemíes. Luego que los sirios vieron que los parajes, que les habían designado, se asemejaban a aquellos que antes ocupaban en su patria, se alegraron, y bien pronto llegaron a ser prepotentes y ricos.
 La cora de Elvira la definen como abundante en ríos, en frutos y en árboles; se siembra en ella la caña de azúcar; tiene minas de oro y plata, plomo y hierro. Granada era llamada la Damasco del al ándalus. Pero la aventajaba por no estar asentada en la llanura, sino levantada airosamente sobre su vega.
Por los años de la hégira de 276 equivalente al 887 después de Jesucristo, ardía en todo su furor la guerra civil entre los árabes y los muladíes, capitaneados los primeros por Sawar, y los segundos por Omar ben Hafsun; la ciudad de Elvira donde florecía el cristianismo desde el famoso concilio, era el foco de la guerra contra la raza árabe, y Granada la villa de los judíos y damasquinos, que habían sido desalojados de sus posesiones en Elvira, y que deseosos de recuperarlas se fortalecieron en el cerro que hoy llamamos de la Alhambra, levantando una nueva fortaleza y ensanchando los muros y recintos de las antiguas, trabajando en ella de noche para luchar de día; por lo que se valían de antorchas, cuya luz roja, junto con el color ferruginoso de sus torres y murallas, dio motivo a la denominación de Alhambra o la roja. Badis hijo de Habus ben Makasen, fue el primero que erigió a Granada como capital de sus estados, el que construyó los cimientos de su Alcazaba y la rodeó de fuertes murallas, aun hoy día se revelan las muestras de su grandeza y poderío, en las construcciones y edificios que fueron levantados por sus mandatos; entre ellos el puente fabricado por el kadí de la ciudad, en el año 447 de la hégira, 1058 d J. C. y en el año 449, ocupó la ciudad de Málaga, que incorporó a sus dominios, acabando según dicen la magnifica y fuerte obra de su famosa Alcazaba, de modo que puede considerársele como el verdadero soberano, que con absoluta independencia, llegó a establecer en Granada la corte de todo el territorio.
Nombró como visir a un judío llamado Yuseph hijo de Ismael ben Nagdela, y este en una de las audiencias concedidas y en  presencia del Sultán, ofendió y calumnió al por entonces famoso poeta y religioso Abu Ishac; este en represalia escribió un poema contra los judíos, que fue motivo de su destierro a Elvira y su posterior muerte; estos hechos provocaron una insurrección popular, que llegaron a entrar por la fuerza en el  palacio del Sultán, y matar allí al visir que había buscado refugio en su recinto. Los demás judíos de la ciudad, vinieron también a ser victimas de tal furor, y cerca de cuatro mil de ellos fueron muertos en esta ocasión, y sus bienes saqueados; todo lo cual ocurrió el 11 de Zafar del año 459 de la hégira.
El escrito que provocó la rebelión decía así: Vuestro Sultán ha cometido una grave falta, de la que se regocijan los que os aborrecen; pues pudiendo escoger su secretario entre los creyentes, ha ido a tomarlo entre los infieles. Gracias a este visir los judíos de menospreciados que antes eran, son ahora grandes señores, y su orgullo y su arrogancia no conocen ya limites. ¡Oh Badis! Tu que eres hombre de tanta sagacidad, que tus conjeturas equivalen a la certeza ¿como es que no ves el mal que hacen estos demonios? Cuando llegué a Granada, observé que allí los judíos eran los reyes. Ellos habían dividido entre sí la capital y las provincias, y en una y otras mandaban estos malditos. Su jefe tiene un palacio revestido con incrustaciones de mármol, y ha hecho construir fuentes, por las que corre el agua más pura; y mientras le esperamos a la puerta, se burla de nosotros y de nuestra religión. Abu Ishac recitó tendido sobre su lecho mortuorio, la ultima poesía que compuso, cuando un visir de granada que tomó interés por el, había ido a visitarle en la estrecha cabaña, en que murió al final del mismo año 459 de la hégira, poco tiempo después de la terrible matanza de los judíos, y fue sepultado, en el lugar de su destierro y nacimiento, que era la ciudad de Elvira.
Los propios escritores árabes, aseguran que Garnatha significa el fruto conocido por granada en la lengua que usaban los cristianos viejos; y en los escudos de armas y banderas, y hasta en las doblas de oro de los reyes granadinos, se representaba la enseña de esta ciudad con una granada abierta y mostrando los granos, al igual que hoy figura con idéntico objeto en nuestros escudos y enseñas nacionales. No mucho mas tarde, en el año 477 de la hégira murió también Badis, y le sucedió su nieto Abdal-ben Balquin ben badis.
 Había un poeta llamado Somasair, también de Elvira y aun proscrito por sus sátiras contra los berebéres en general, y en particular contra este rey; en una ocasión dijo en presencia de Almotazin  el de Almería para congraciarse con este, lo siguiente contra Abdal-lah: cuando yo le veo fortificar más su castillo de Granada, pienso que de puro insensato está labrando su prisión: como el gusano de seda va hilando lentamente su capullo.
Cierto es que el rey granadino tuvo la poca dicha de encontrarse frente a frente, con los dos guerreros mas venturosos y temibles de su siglo: el famoso Rodrigo Díaz de Vivar y Yusef ben Texufin; pues en mala hora para el, se hallaba en guerra con Abén Abad Almotamíd, el de Sevilla, cuando el Cid Campeador había ido a la corte de este otro príncipe, a cobrar el tributo que pagaba a Alfonso VI de Castilla, en señal de vasallaje. El rey granadino tenia tomados a su servicio muchos caballeros cristianos, que formaban parte de su ejercito, entre los cuales se encontraba  el conde García Ordóñez, descendiente del infante D. Ordóño, hijo del rey D. Ramiro, y todos juntos con lucida hueste musulmana, invadieron los estados del de Sevilla.
Rodrigo Díaz de Vivar, arrastrado como siempre, del espíritu caballeresco, a usanza por aquel tiempo, hizo saber al rey de Granada que no debía atacar al Sevillano, pues era amigo y aliado del suyo, D. Alfonso; pero no bastando sus ruegos ni sus amenazas, a contener el ímpetu de los granadinos, que amenazaban hasta Cabra, poniéndolo todo a sangre y fuego, les salió al encuentro, con sus propios caballeros y el ejercito de Almotamid, con el cual, tras un reñido combate, derrotó a los contrarios, e hizo prisioneros muchos de los cristianos, hasta el propio García Ordóñez, despojándoles de todo cuanto llevaban, devolviéndoles la libertad al tercer día. 
Cuando aquellos pequeños reyes musulmanes, mal avenidos entre sí, y en continuas guerras y rivalidades, llamaron en su ayuda, contra las armas y grandeza, siempre crecientes de los cristianos, al victorioso almorávide Yusef Ben Texufin, afamado por haber vencido no ha mucho tiempo a Alfonso VI en la batalla de Zalaca, volvió sus miras conquistadoras sobre los débiles señores, que había venido a proteger, y fue su primera victima el de Granada, Abdal-lah Ben Balquin. Al presentarse Yusef en ademán hostil, frente a los muros de la ciudad, salió Abdal-lah á recibirle, como amigo con gran aparato; pero fue cargado de cadenas al poner pie en la tienda de campaña, que creía  dispuesta para su alojamiento, en el año 483 de la hégira. El almorávide de seguida hizo su entrada triunfal en la ciudad, en medio de ruidosas aclamaciones de júbilo; pues ya contaba con numerosos seguidores dentro de las murallas. ¿Que tendrá esta tierra que todos la pretendían y todos morían por ella?                
Granada y sus monumentos, su  entorno, la sierra y la vega,  sus aguas su vegetación, sus primaveras, sus cielos, son fiel y excelso exponente, de lo que la naturaleza por un lado y esa faceta sublime del sentir humano, han llegado a reunir en este privilegiado lugar, para orgullo de sus pobladores y disfrute de los que la visitan.
. El rey de Castilla decía “Granada si tú quisieras,
                                           Contigo me casaría
                                            Daréte en arras y dote
                                            A Córdoba y a Sevilla
 O aquel romance de frontera que tan brillantemente expresaba, Granada es una dama cuyo marido es el monte. Y es del todo comprensible que excelsos poetas, canten en verbos arrebatados, lo que esta tierra les hace sentir, Víctor Hugo  escribe:
                                                 En Granada hay más Hechizos
                                                 Que granos rojizos tiene
                                                  La fruta que hay en los valles
                                                  No hay nada más hermoso ni más grande
O el paraíso terrenal, el edén que José Zorrilla describe:
                                                   Granada ciudad bendita, 
                                                    Reclinada sobre flores,
                                                    Quien no ha visto tus primores
                                                    Ni vio luz, ni gozó bien…

                                     José Cuadros Moreno             
                    
     

                 PASTO DE LOS OJOS Y ELEVACION DE LAS ALMAS


Creo que no hay mejor definición de Granada que la que hizo en el siglo XIII Al Saqundi, que añadía, es encanto de la vista y del corazón, sutileza del espíritu, porque todo en ella es nuevo y peregrino.
Granada lejos del mar,¡que cielo azul, mi Granada si quisieras navegar.¡ cuantos sueños
has  despertado, cuantos sueños sigues despertando a todo el que te visita, cuantas vidas se han perdido por tenerla, ¿que atesora esta ciudad que a tantos cautiva?; yo creo que no atesora nada, porque atesorar, significa esconder, ocultar a los ojos de los demás, todo lo que consideramos valioso, imprescindible.
¡Pero ay¡, mi Granada no esconde nada, todo lo tiene a la vista, al alcance de todos, se regala sin pedir nada a cambio, solo respeto por su gente y por su historia, aquí afloran los sentimientos mas profundos, se ejercita la sensibilidad, se potencia la capacidad de soñar, el oído nos trasmite el rumor de las aguas, al pie de los palacios nazaríes. Siento como  las estrofas de una canción reflejan su carácter, y que dice: Granada no tengas miedo, de que el mundo sea tan grande, de que el mar sea tan inmenso, tú eres la novia del aire, la de la zambra de plata, la del almendro. La que por fuera es de nieve y por dentro fuego.
Pero cuando de verdad se valora en su justa medida, es al alejarse de ella, dejar de ver sus atardeceres, dejar de sentir el palpito de la ciudad, dejar de escuchar la armoniosa y musical cadencia en la forma de hablar de sus habitantes, perder esas capacidades humanas, que su contemplación despierta. Esas partes sensibles de cada uno, se sienten huérfanas, abandonadas, porque notan que han perdido, todo lo que en la vida merece la pena, esos valores intangibles, que no cotizan en bolsa, pero que te enriquecen más, que te llenan esos recónditos lugares del espíritu, que te tranquilizan, que te entristecen de una manera sosegada, al recordar, que las miserias que observamos en el mundo, ensucian el mensaje de belleza paz y arte que desde aquí se desprende, que emana de una manera natural no forzada.
Nada surge por generación espontánea, todo es fruto de un proceso largo y tortuoso, que en el caso de granada, ha sido tan brillante y doloroso como un parto.
 Las primeras noticias que de esta ciudad se tienen, comienzan con las historias de árabes ilustres, como Mohammad ben aljathib, natural de la misma granada, aun cuando oriundo de la ciudad de Loja, aquí hizo sus estudios con los profesores mas distinguidos, según cuenta su biografo y amigo el historiador Aben Jaldun. El sultán de Granada Abul Hagiag, le nombró su vizír en el año de la hégira 749 después de J.C.
En uno de sus libros comienza así: Dicen granata o agarnatha, que son dos vocablos Agemies, es decir latinizados, y  prosigue describiéndola como perteneciente a la Cora de Elvira, y entre las dos ciudades, hay la distancia de dos parasangas y un tercio,( siete millas aproximadamente).En aquellos tiempos la ciudad de Elvira, era una de las mayores coras o provincias del Al Andalus, y se haya en el centro del país conquistado, entendiendo como tal al reino Nazarí, que comprendía Málaga y Almería, con parte de las provincias de Jaén y Murcia.
 Los árabes daban el nombre de Al Andalus á toda España, y esta denominación se fue reduciendo naturalmente a la parte por ellos ocupada, hasta quedar en las actuales provincias de Andalucía. Continúa describiendo la ciudad de Elvira, como celebre y muy poblada, con numerosos habitantes ilustres, y había en ella alfaquíes y ulemas, en los rezos solían juntarse a la puerta de la mezquita, hasta cincuenta háquimas, de plata maciza debido a la gente principal que en ella vivía. Construyó dicha mezquita Mohammad ben abderrahman, según los planos que de ella hizo Hanx ben Abdal-lah Has-sannaani el Xafeita, compañero de Mahoma, que vino a la conquista de España con Muza, y fue quien diseño varias mezquitas en nuestro país, y sobre el Mihrab se lee: En el nombre de Dios excelso, fue construida esta mezquita para el servicio de al-lah. La mandó construir el emir Mohammad ben Abderamman, a quien Dios ennoblezca, esperando su gran premio y queriendo favorecer a su pueblo. Acabose con la ayuda de Dios por mandato de abdal-lah, en el mes de Dzulcada del año 205 de la hégira; y a causa de las guerras civiles, los caballos de la destrucción se fueron señoreando de sus calles y plazas, hasta que se apoderaron de ella la ruina y la desolación.
 En el año 400 de la hégira la mayoría de sus habitantes se refugiaron en la medina de Garnatha, la cual a partir de entonces se convirtió en capital del distrito, y centro de la vega; y esto a causa de su posición estratégica, la bondad de sus aires, la abundancia de sus aguas y frutos y la amplitud de sus términos; y en ella cobraron animo los temerosos.
Granada existía a la vez que Elvira, y fue adquiriendo la importancia que esta perdía desde el principio de la conquista, por este motivo muchos escritores árabes, mencionan a granada juntamente con Elvira aplicando a la primera sucesos y circunstancias de la segunda.
El propio Aben Aljathib, citando a Aben Alcuthia, que vivió en siglo IX. Relata así la entrada de Tárik ben Ziyad y su marcha después de la derrota de D. Rodrigo. Dividió entonces Tarik sus escuadrones desde Ecija; envió á Moguítz el rumí, liberto del Califa Salid, a Córdoba; envió otro ejercito a Málaga, y envió un tercer ejercito a la ciudad de Elvira y Granada, y el con la fuerzas principales, marchó a la cora de Jaén, dirigiéndose posteriormente a Toledo. Y el ejército que mandó a Málaga la tomó, y sus infieles habitantes se refugiaron en los montes inaccesibles que allí hay. Luego se incorporó este ejercito con el enviado a Elvira, la cercaron y conquistaron por la fuerza de las armas; y encontraron allí muchos judíos, a los que juntaron en la Alcazaba, dejándolos para su guarda, con una taifa o tropa musulmana. Al hablar de Muza ben Nosair que vino después de Tarík, dice que fue el hijo de aquel, Abdel-Laziz, quien ocupó a Elvira y Granada, lugar que habitaban solo los judíos.
Pocos años después de estos sucesos, por los años 743 a 745 después de Jesucristo, que gobernaba en España el Valí Abdul-jathar ben dhirar, vinieron a nuestro país los árabes de Siria, cuando ya estaba repartido el territorio entre los conquistadores que les habían precedido; y cuenta la manera como se establecieron: Ardabasto  conde de España, jefe de los cristianos y encargado de recaudar el jarách o impuesto territorial, que habían de pagar a los Emires, fue el que sugirió este recurso, pues era el conde muy nombrado, en los primeros tiempos de la dominación musulmana; aconsejó al gobernador alejar a los sirios de Córdoba, donde el residía, y donde no quedaba lugar para ellos, para que viviesen como antes lo habían hecho en Siria, y después de asegurarse su consentimiento los estableció en la cora de Elvira, señalándole a todos para su subsistencia, la tercera parte del producto que daban las tierras de los cristianos o agemíes. Luego que los sirios vieron que los parajes, que les habían designado, se asemejaban a aquellos que antes ocupaban en su patria, se alegraron, y bien pronto llegaron a ser prepotentes y ricos.
 La cora de Elvira la definen como abundante en ríos, en frutos y en árboles; se siembra en ella la caña de azúcar; tiene minas de oro y plata, plomo y hierro. Granada era llamada la Damasco del al ándalus. Pero la aventajaba por no estar asentada en la llanura, sino levantada airosamente sobre su vega.
Por los años de la hégira de 276 equivalente al 887 después de Jesucristo, ardía en todo su furor la guerra civil entre los árabes y los muladíes, capitaneados los primeros por Sawar, y los segundos por Omar ben Hafsun; la ciudad de Elvira donde florecía el cristianismo desde el famoso concilio, era el foco de la guerra contra la raza árabe, y Granada la villa de los judíos y damasquinos, que habían sido desalojados de sus posesiones en Elvira, y que deseosos de recuperarlas se fortalecieron en el cerro que hoy llamamos de la Alhambra, levantando una nueva fortaleza y ensanchando los muros y recintos de las antiguas, trabajando en ella de noche para luchar de día; por lo que se valían de antorchas, cuya luz roja, junto con el color ferruginoso de sus torres y murallas, dio motivo a la denominación de Alhambra o la roja. Badis hijo de Habus ben Makasen, fue el primero que erigió a Granada como capital de sus estados, el que construyó los cimientos de su Alcazaba y la rodeó de fuertes murallas, aun hoy día se revelan las muestras de su grandeza y poderío, en las construcciones y edificios que fueron levantados por sus mandatos; entre ellos el puente fabricado por el kadí de la ciudad, en el año 447 de la hégira, 1058 d J. C. y en el año 449, ocupó la ciudad de Málaga, que incorporó a sus dominios, acabando según dicen la magnifica y fuerte obra de su famosa Alcazaba, de modo que puede considerársele como el verdadero soberano, que con absoluta independencia, llegó a establecer en Granada la corte de todo el territorio.
Nombró como visir a un judío llamado Yuseph hijo de Ismael ben Nagdela, y este en una de las audiencias concedidas y en  presencia del Sultán, ofendió y calumnió al por entonces famoso poeta y religioso Abu Ishac; este en represalia escribió un poema contra los judíos, que fue motivo de su destierro a Elvira y su posterior muerte; estos hechos provocaron una insurrección popular, que llegaron a entrar por la fuerza en el  palacio del Sultán, y matar allí al visir que había buscado refugio en su recinto. Los demás judíos de la ciudad, vinieron también a ser victimas de tal furor, y cerca de cuatro mil de ellos fueron muertos en esta ocasión, y sus bienes saqueados; todo lo cual ocurrió el 11 de Zafar del año 459 de la hégira.
El escrito que provocó la rebelión decía así: Vuestro Sultán ha cometido una grave falta, de la que se regocijan los que os aborrecen; pues pudiendo escoger su secretario entre los creyentes, ha ido a tomarlo entre los infieles. Gracias a este visir los judíos de menospreciados que antes eran, son ahora grandes señores, y su orgullo y su arrogancia no conocen ya limites. ¡Oh Badis! Tu que eres hombre de tanta sagacidad, que tus conjeturas equivalen a la certeza ¿como es que no ves el mal que hacen estos demonios? Cuando llegué a Granada, observé que allí los judíos eran los reyes. Ellos habían dividido entre sí la capital y las provincias, y en una y otras mandaban estos malditos. Su jefe tiene un palacio revestido con incrustaciones de mármol, y ha hecho construir fuentes, por las que corre el agua más pura; y mientras le esperamos a la puerta, se burla de nosotros y de nuestra religión. Abu Ishac recitó tendido sobre su lecho mortuorio, la ultima poesía que compuso, cuando un visir de granada que tomó interés por el, había ido a visitarle en la estrecha cabaña, en que murió al final del mismo año 459 de la hégira, poco tiempo después de la terrible matanza de los judíos, y fue sepultado, en el lugar de su destierro y nacimiento, que era la ciudad de Elvira.
Los propios escritores árabes, aseguran que Garnatha significa el fruto conocido por granada en la lengua que usaban los cristianos viejos; y en los escudos de armas y banderas, y hasta en las doblas de oro de los reyes granadinos, se representaba la enseña de esta ciudad con una granada abierta y mostrando los granos, al igual que hoy figura con idéntico objeto en nuestros escudos y enseñas nacionales. No mucho mas tarde, en el año 477 de la hégira murió también Badis, y le sucedió su nieto Abdal-ben Balquin ben badis.
 Había un poeta llamado Somasair, también de Elvira y aun proscrito por sus sátiras contra los berebéres en general, y en particular contra este rey; en una ocasión dijo en presencia de Almotazin  el de Almería para congraciarse con este, lo siguiente contra Abdal-lah: cuando yo le veo fortificar más su castillo de Granada, pienso que de puro insensato está labrando su prisión: como el gusano de seda va hilando lentamente su capullo.
Cierto es que el rey granadino tuvo la poca dicha de encontrarse frente a frente, con los dos guerreros mas venturosos y temibles de su siglo: el famoso Rodrigo Díaz de Vivar y Yusef ben Texufin; pues en mala hora para el, se hallaba en guerra con Abén Abad Almotamíd, el de Sevilla, cuando el Cid Campeador había ido a la corte de este otro príncipe, a cobrar el tributo que pagaba a Alfonso VI de Castilla, en señal de vasallaje. El rey granadino tenia tomados a su servicio muchos caballeros cristianos, que formaban parte de su ejercito, entre los cuales se encontraba  el conde García Ordóñez, descendiente del infante D. Ordóño, hijo del rey D. Ramiro, y todos juntos con lucida hueste musulmana, invadieron los estados del de Sevilla.
Rodrigo Díaz de Vivar, arrastrado como siempre, del espíritu caballeresco, a usanza por aquel tiempo, hizo saber al rey de Granada que no debía atacar al Sevillano, pues era amigo y aliado del suyo, D. Alfonso; pero no bastando sus ruegos ni sus amenazas, a contener el ímpetu de los granadinos, que amenazaban hasta Cabra, poniéndolo todo a sangre y fuego, les salió al encuentro, con sus propios caballeros y el ejercito de Almotamid, con el cual, tras un reñido combate, derrotó a los contrarios, e hizo prisioneros muchos de los cristianos, hasta el propio García Ordóñez, despojándoles de todo cuanto llevaban, devolviéndoles la libertad al tercer día. 
Cuando aquellos pequeños reyes musulmanes, mal avenidos entre sí, y en continuas guerras y rivalidades, llamaron en su ayuda, contra las armas y grandeza, siempre crecientes de los cristianos, al victorioso almorávide Yusef Ben Texufin, afamado por haber vencido no ha mucho tiempo a Alfonso VI en la batalla de Zalaca, volvió sus miras conquistadoras sobre los débiles señores, que había venido a proteger, y fue su primera victima el de Granada, Abdal-lah Ben Balquin. Al presentarse Yusef en ademán hostil, frente a los muros de la ciudad, salió Abdal-lah á recibirle, como amigo con gran aparato; pero fue cargado de cadenas al poner pie en la tienda de campaña, que creía  dispuesta para su alojamiento, en el año 483 de la hégira. El almorávide de seguida hizo su entrada triunfal en la ciudad, en medio de ruidosas aclamaciones de júbilo; pues ya contaba con numerosos seguidores dentro de las murallas. ¿Que tendrá esta tierra que todos la pretendían y todos morían por ella?                
Granada y sus monumentos, su  entorno, la sierra y la vega,  sus aguas su vegetación, sus primaveras, sus cielos, son fiel y excelso exponente, de lo que la naturaleza por un lado y esa faceta sublime del sentir humano, han llegado a reunir en este privilegiado lugar, para orgullo de sus pobladores y disfrute de los que la visitan.
. El rey de Castilla decía “Granada si tú quisieras,
                                           Contigo me casaría
                                            Daréte en arras y dote
                                            A Córdoba y a Sevilla
 O aquel romance de frontera que tan brillantemente expresaba, Granada es una dama cuyo marido es el monte. Y es del todo comprensible que excelsos poetas, canten en verbos arrebatados, lo que esta tierra les hace sentir, Víctor Hugo  escribe:
                                                 En Granada hay más Hechizos
                                                 Que granos rojizos tiene
                                                  La fruta que hay en los valles
                                                  No hay nada más hermoso ni más grande
O el paraíso terrenal, el edén que José Zorrilla describe:
                                                   Granada ciudad bendita, 
                                                    Reclinada sobre flores,
                                                    Quien no ha visto tus primores
                                                    Ni vio luz, ni gozó bien…

                                     José Cuadros Moreno             
                    
     

HIJOS DEL CAMINO


                      
                                      HIJOS DEL CAMINO
No hay mayor verdad que la que describe el poeta Antonio Machado, cuando dice: caminante no hay camino se hace camino al andar.
 Cada uno de nosotros partimos de la propia estación con rumbo y destino desconocidos, muchas  veces sin el equipaje necesario o adecuado ya que no sabemos, incluso desconocemos las peculiaridades de los territorios donde nos vamos adentrando,?serán fríos y destemplados¿ ¿serán calurosos y difícilmente soportables¿ ? llevamos ropa de abrigo en el primer caso¿ ? llevamos algo ligero que nos proteja de las altas temperaturas en el segundo¿ no lo sabemos porque desconocemos lo que nos vamos a encontrar; tendremos días soleados llenos de luz que invitarán a todo menos a la tristeza o al desaliento, pero también habrá otros muchos llenos de pardos y espesos nubarrones que te sumirán en una amarga tristeza; el saldo resultante de ambos actuarán como lo hacen los elementos naturales el agua o el viento; irán conformando y modelando tu espíritu, limando asperezas y añadiendo valores, procurando mantener siempre vivas la esperanza y la ilusión, como combustible indispensable para continuar avanzando a pesar de los tropiezos.
 Procuramos oír los consejos de los mas experimentados, de los mayores, por educación, pero sin prestar mucha atención, la fuerza arrolladora de la juventud nos impide aceptar otra cosa que no sea nuestra propia opinión de todo lo que nos rodea,! la experiencia no se trasmite! hay que pasar por los mismos errores para comprobar la veracidad de los consejos desoídos; somos hijos del camino que recorremos, con sus pendientes, sus curvas, sus socavones,  nuestro presente y más nuestro futuro dependerá de cómo nos vayamos adaptando a las diferentes situaciones con las que nos vamos encontrando en este largo caminar que es la vida; ¿es verdaderamente largo? o solo es una impresión; la forma de interpretar el tiempo va variando con la edad, en la niñez los días  los meses y los años corren con una lentitud desesperante, nunca llegaremos a cumplir la mayoría de edad con la velocidad que nos gustaría, en la madurez todo marcha tan rápidamente que ya nos parece estar cerca de la estación final del recorrido; con que velocidad han crecido los hijos a pesar de la lucha que ha costado conseguir hacer de ellos hombres y mujeres de los que nos sintamos orgullosos, y puedan ser personas sanas honradas y útiles a la sociedad  en que les tocará vivir.
Pero más importante que el vestido que llevemos en este recorrido para protegernos de las inclemencias del tiempo, es el equipaje interior del que nos hemos debido proveer y dotar durante la niñez y la juventud, este será el que más ayuda nos proporcionará en el momento que nos toque ocupar nuestro sitio, nuestro lugar en el entorno social donde debemos desarrollar nuestras aptitudes, procurando hacer notar sin estridencias sin imposición de una manera positiva, la hidalguía, la honradez, el esfuerzo personal para ir aprendiendo y mejorando a cada paso, a la vez que tratar de convertir el ambiente que nos rodea si es derrotista y poco atractivo, en todo lo contrario, en algo alegre, amable y optimista; el pesimismo se trasmite con una rapidez inusitada; la vida no se debe llevar repartiendo agravios, ni tampoco con vergonzosos testimonios, con zancadillas a todo y a todos los que nos rodean; muchos de los que conocemos llamados trepas, consideran que tienen suerte, que son mas listos que los demás según ellos porque han alcanzado muy rápidamente su objetivo, el talento y la astucia mal entendida y peor utilizada, les lleva a no tener en cuenta que lo han conseguido atropellando a todo lo que les impide llegar pronto al final de la escalera, pero esta llegada anticipada, sin haber subido los escalones uno a uno, tomando posesión y conciencia de cada uno de ellos, es un grave error porque cada uno de ellos es una etapa de nuestra vida, que no se debe saltar de una manera súbita, sino pausada, dejando en cada uno de ellos una huella un rastro que pueda servir de orientación a quien viene detrás, pero no, estos personajes van dejando solo heridas a su paso, creando y sembrando  malestar y corrupción allá por donde pasan, sin poner limites a su ambición.
Ha habido en la historia de la humanidad multitud de ejemplos en uno y otro sentido, muchos de ellos personas dignas de ser estudiadas e imitadas y otros muchos que solo han traído dolor miseria muerte y guerras, cuesta trabajo en estos momentos de nuestra historia, entender como hechos luctuosos ocurridos a los pueblos a las naciones y no en la antigüedad sino en épocas recientes, se repiten de una manera cíclica solo por la ambición de unos pocos, arrastrando a todos los demás al desastre; estos en el fondo personajillos, se crecen en situaciones permisivas sin freno, defendiendo unos valores espúreos inventados, para obtener provecho propio sin tener en cuenta las verdaderas necesidades de los otros, que solo se dedican, que solo se ocupan todo el tiempo en lograr con dificultad y con mucho esfuerzo llevar adelante a su familia, pero son manipulados de una manera consciente por el que lo lleva a cabo y de una manera inconsciente  el que se deja manejar por algún iluminado que solo le va a proporcionar a corto plazo más penurias más sufrimiento de las que ya padece. Así es la vida, escasean los buenos ejemplos y abundan los malos, pues las personas situadas en la cúspide de la escala social, que debían de ser imagen a seguir para los demás, se dedican a pervertir esos valores que hipócritamente dicen defender, desarrollando un comportamiento que encierra todo lo negativo y perverso que somos capaces de albergar, exponiendo de una manera descarada ante toda la sociedad la ruindad a que son capaces de llegar estos desaprensivos dirigentes, portadores de los más bajos instintos y de los más censurables comportamientos.
 Ese no es el camino, o se cambia de ruta o el precipicio esta cerca. Se necesitan conductores avezados, honrados, diestros y esforzados, y ahí radica el problema, ¿como encontrarlos ¿ desde luego no en las alturas.  ¿DONDE ESTAN¿……….

                                                                      José Cuadros Moreno