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sábado, 30 de marzo de 2013

HIJOS DEL CAMINO


                      
                                      HIJOS DEL CAMINO
No hay mayor verdad que la que describe el poeta Antonio Machado, cuando dice: caminante no hay camino se hace camino al andar.
 Cada uno de nosotros partimos de la propia estación con rumbo y destino desconocidos, muchas  veces sin el equipaje necesario o adecuado ya que no sabemos, incluso desconocemos las peculiaridades de los territorios donde nos vamos adentrando,?serán fríos y destemplados¿ ¿serán calurosos y difícilmente soportables¿ ? llevamos ropa de abrigo en el primer caso¿ ? llevamos algo ligero que nos proteja de las altas temperaturas en el segundo¿ no lo sabemos porque desconocemos lo que nos vamos a encontrar; tendremos días soleados llenos de luz que invitarán a todo menos a la tristeza o al desaliento, pero también habrá otros muchos llenos de pardos y espesos nubarrones que te sumirán en una amarga tristeza; el saldo resultante de ambos actuarán como lo hacen los elementos naturales el agua o el viento; irán conformando y modelando tu espíritu, limando asperezas y añadiendo valores, procurando mantener siempre vivas la esperanza y la ilusión, como combustible indispensable para continuar avanzando a pesar de los tropiezos.
 Procuramos oír los consejos de los mas experimentados, de los mayores, por educación, pero sin prestar mucha atención, la fuerza arrolladora de la juventud nos impide aceptar otra cosa que no sea nuestra propia opinión de todo lo que nos rodea,! la experiencia no se trasmite! hay que pasar por los mismos errores para comprobar la veracidad de los consejos desoídos; somos hijos del camino que recorremos, con sus pendientes, sus curvas, sus socavones,  nuestro presente y más nuestro futuro dependerá de cómo nos vayamos adaptando a las diferentes situaciones con las que nos vamos encontrando en este largo caminar que es la vida; ¿es verdaderamente largo? o solo es una impresión; la forma de interpretar el tiempo va variando con la edad, en la niñez los días  los meses y los años corren con una lentitud desesperante, nunca llegaremos a cumplir la mayoría de edad con la velocidad que nos gustaría, en la madurez todo marcha tan rápidamente que ya nos parece estar cerca de la estación final del recorrido; con que velocidad han crecido los hijos a pesar de la lucha que ha costado conseguir hacer de ellos hombres y mujeres de los que nos sintamos orgullosos, y puedan ser personas sanas honradas y útiles a la sociedad  en que les tocará vivir.
Pero más importante que el vestido que llevemos en este recorrido para protegernos de las inclemencias del tiempo, es el equipaje interior del que nos hemos debido proveer y dotar durante la niñez y la juventud, este será el que más ayuda nos proporcionará en el momento que nos toque ocupar nuestro sitio, nuestro lugar en el entorno social donde debemos desarrollar nuestras aptitudes, procurando hacer notar sin estridencias sin imposición de una manera positiva, la hidalguía, la honradez, el esfuerzo personal para ir aprendiendo y mejorando a cada paso, a la vez que tratar de convertir el ambiente que nos rodea si es derrotista y poco atractivo, en todo lo contrario, en algo alegre, amable y optimista; el pesimismo se trasmite con una rapidez inusitada; la vida no se debe llevar repartiendo agravios, ni tampoco con vergonzosos testimonios, con zancadillas a todo y a todos los que nos rodean; muchos de los que conocemos llamados trepas, consideran que tienen suerte, que son mas listos que los demás según ellos porque han alcanzado muy rápidamente su objetivo, el talento y la astucia mal entendida y peor utilizada, les lleva a no tener en cuenta que lo han conseguido atropellando a todo lo que les impide llegar pronto al final de la escalera, pero esta llegada anticipada, sin haber subido los escalones uno a uno, tomando posesión y conciencia de cada uno de ellos, es un grave error porque cada uno de ellos es una etapa de nuestra vida, que no se debe saltar de una manera súbita, sino pausada, dejando en cada uno de ellos una huella un rastro que pueda servir de orientación a quien viene detrás, pero no, estos personajes van dejando solo heridas a su paso, creando y sembrando  malestar y corrupción allá por donde pasan, sin poner limites a su ambición.
Ha habido en la historia de la humanidad multitud de ejemplos en uno y otro sentido, muchos de ellos personas dignas de ser estudiadas e imitadas y otros muchos que solo han traído dolor miseria muerte y guerras, cuesta trabajo en estos momentos de nuestra historia, entender como hechos luctuosos ocurridos a los pueblos a las naciones y no en la antigüedad sino en épocas recientes, se repiten de una manera cíclica solo por la ambición de unos pocos, arrastrando a todos los demás al desastre; estos en el fondo personajillos, se crecen en situaciones permisivas sin freno, defendiendo unos valores espúreos inventados, para obtener provecho propio sin tener en cuenta las verdaderas necesidades de los otros, que solo se dedican, que solo se ocupan todo el tiempo en lograr con dificultad y con mucho esfuerzo llevar adelante a su familia, pero son manipulados de una manera consciente por el que lo lleva a cabo y de una manera inconsciente  el que se deja manejar por algún iluminado que solo le va a proporcionar a corto plazo más penurias más sufrimiento de las que ya padece. Así es la vida, escasean los buenos ejemplos y abundan los malos, pues las personas situadas en la cúspide de la escala social, que debían de ser imagen a seguir para los demás, se dedican a pervertir esos valores que hipócritamente dicen defender, desarrollando un comportamiento que encierra todo lo negativo y perverso que somos capaces de albergar, exponiendo de una manera descarada ante toda la sociedad la ruindad a que son capaces de llegar estos desaprensivos dirigentes, portadores de los más bajos instintos y de los más censurables comportamientos.
 Ese no es el camino, o se cambia de ruta o el precipicio esta cerca. Se necesitan conductores avezados, honrados, diestros y esforzados, y ahí radica el problema, ¿como encontrarlos ¿ desde luego no en las alturas.  ¿DONDE ESTAN¿……….

                                                                      José Cuadros Moreno


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