PASTO
DE LOS OJOS Y ELEVACION DE LAS ALMAS
Creo que no hay
mejor definición de Granada que la que hizo en el siglo XIII Al Saqundi, que
añadía, es encanto de la vista y del corazón, sutileza del espíritu, porque
todo en ella es nuevo y peregrino.
Granada lejos
del mar,¡que cielo azul, mi Granada si quisieras navegar.¡ cuantos sueños
has despertado, cuantos sueños sigues despertando
a todo el que te visita, cuantas vidas se han perdido por tenerla, ¿que atesora
esta ciudad que a tantos cautiva?; yo creo que no atesora nada, porque
atesorar, significa esconder, ocultar a los ojos de los demás, todo lo que
consideramos valioso, imprescindible.
¡Pero ay¡, mi
Granada no esconde nada, todo lo tiene a la vista, al alcance de todos, se
regala sin pedir nada a cambio, solo respeto por su gente y por su historia,
aquí afloran los sentimientos mas profundos, se ejercita la sensibilidad, se
potencia la capacidad de soñar, el oído nos trasmite el rumor de las aguas, al
pie de los palacios nazaríes. Siento como las estrofas de una canción reflejan su
carácter, y que dice: Granada no tengas miedo, de que el mundo sea tan grande,
de que el mar sea tan inmenso, tú eres la novia del aire, la de la zambra de
plata, la del almendro. La que por fuera es de nieve y por dentro fuego.
Pero cuando de
verdad se valora en su justa medida, es al alejarse de ella, dejar de ver sus
atardeceres, dejar de sentir el palpito de la ciudad, dejar de escuchar la
armoniosa y musical cadencia en la forma de hablar de sus habitantes, perder esas
capacidades humanas, que su contemplación despierta. Esas partes sensibles de
cada uno, se sienten huérfanas, abandonadas, porque notan que han perdido, todo
lo que en la vida merece la pena, esos valores intangibles, que no cotizan en bolsa,
pero que te enriquecen más, que te llenan esos recónditos lugares del espíritu,
que te tranquilizan, que te entristecen de una manera sosegada, al recordar,
que las miserias que observamos en el mundo, ensucian el mensaje de belleza paz
y arte que desde aquí se desprende, que emana de una manera natural no forzada.
Nada surge por
generación espontánea, todo es fruto de un proceso largo y tortuoso, que en el
caso de granada, ha sido tan brillante y doloroso como un parto.
Las primeras noticias que de esta ciudad se
tienen, comienzan con las historias de árabes ilustres, como Mohammad ben
aljathib, natural de la misma granada, aun cuando oriundo de la ciudad de Loja,
aquí hizo sus estudios con los profesores mas distinguidos, según cuenta su
biografo y amigo el historiador Aben Jaldun. El sultán de Granada Abul Hagiag,
le nombró su vizír en el año de la hégira 749 después de J.C.
En uno de sus
libros comienza así: Dicen granata o agarnatha, que son dos vocablos Agemies,
es decir latinizados, y prosigue describiéndola
como perteneciente a la Cora
de Elvira, y entre las dos ciudades, hay la distancia de dos parasangas y un
tercio,( siete millas aproximadamente).En aquellos tiempos la ciudad de Elvira,
era una de las mayores coras o provincias del Al Andalus, y se haya en el
centro del país conquistado, entendiendo como tal al reino Nazarí, que
comprendía Málaga y Almería, con parte de las provincias de Jaén y Murcia.
Los árabes daban el nombre de Al Andalus á
toda España, y esta denominación se fue reduciendo naturalmente a la parte por
ellos ocupada, hasta quedar en las actuales provincias de Andalucía. Continúa
describiendo la ciudad de Elvira, como celebre y muy poblada, con numerosos
habitantes ilustres, y había en ella alfaquíes y ulemas, en los rezos solían
juntarse a la puerta de la mezquita, hasta cincuenta háquimas, de plata maciza
debido a la gente principal que en ella vivía. Construyó dicha mezquita
Mohammad ben abderrahman, según los planos que de ella hizo Hanx ben Abdal-lah
Has-sannaani el Xafeita, compañero de Mahoma, que vino a la conquista de España
con Muza, y fue quien diseño varias mezquitas en nuestro país, y sobre el Mihrab
se lee: En el nombre de Dios excelso, fue construida esta mezquita para el
servicio de al-lah. La mandó construir el emir Mohammad ben Abderamman, a quien
Dios ennoblezca, esperando su gran premio y queriendo favorecer a su pueblo.
Acabose con la ayuda de Dios por mandato de abdal-lah, en el mes de Dzulcada del
año 205 de la hégira; y a causa de las guerras civiles, los caballos de la
destrucción se fueron señoreando de sus calles y plazas, hasta que se
apoderaron de ella la ruina y la desolación.
En el año 400 de la hégira la mayoría de sus
habitantes se refugiaron en la medina de Garnatha, la cual a partir de entonces
se convirtió en capital del distrito, y centro de la vega; y esto a causa de su
posición estratégica, la bondad de sus aires, la abundancia de sus aguas y
frutos y la amplitud de sus términos; y en ella cobraron animo los temerosos.
Granada existía
a la vez que Elvira, y fue adquiriendo la importancia que esta perdía desde el
principio de la conquista, por este motivo muchos escritores árabes, mencionan
a granada juntamente con Elvira aplicando a la primera sucesos y circunstancias
de la segunda.
El propio Aben
Aljathib, citando a Aben Alcuthia, que vivió en siglo IX. Relata así la entrada
de Tárik ben Ziyad y su marcha después de la derrota de D. Rodrigo. Dividió
entonces Tarik sus escuadrones desde Ecija; envió á Moguítz el rumí, liberto
del Califa Salid, a Córdoba; envió otro ejercito a Málaga, y envió un tercer
ejercito a la ciudad de Elvira y Granada, y el con la fuerzas principales,
marchó a la cora de Jaén, dirigiéndose posteriormente a Toledo. Y el ejército
que mandó a Málaga la tomó, y sus infieles habitantes se refugiaron en los
montes inaccesibles que allí hay. Luego se incorporó este ejercito con el
enviado a Elvira, la cercaron y conquistaron por la fuerza de las armas; y
encontraron allí muchos judíos, a los que juntaron en la Alcazaba , dejándolos para
su guarda, con una taifa o tropa musulmana. Al hablar de Muza ben Nosair que
vino después de Tarík, dice que fue el hijo de aquel, Abdel-Laziz, quien ocupó
a Elvira y Granada, lugar que habitaban solo los judíos.
Pocos años
después de estos sucesos, por los años 743 a 745 después de Jesucristo, que gobernaba
en España el Valí Abdul-jathar ben dhirar, vinieron a nuestro país los árabes
de Siria, cuando ya estaba repartido el territorio entre los conquistadores que
les habían precedido; y cuenta la manera como se establecieron: Ardabasto conde de España, jefe de los cristianos y
encargado de recaudar el jarách o impuesto territorial, que habían de pagar a
los Emires, fue el que sugirió este recurso, pues era el conde muy nombrado, en
los primeros tiempos de la dominación musulmana; aconsejó al gobernador alejar
a los sirios de Córdoba, donde el residía, y donde no quedaba lugar para ellos,
para que viviesen como antes lo habían hecho en Siria, y después de asegurarse
su consentimiento los estableció en la cora de Elvira, señalándole a todos para
su subsistencia, la tercera parte del producto que daban las tierras de los
cristianos o agemíes. Luego que los sirios vieron que los parajes, que les
habían designado, se asemejaban a aquellos que antes ocupaban en su patria, se
alegraron, y bien pronto llegaron a ser prepotentes y ricos.
La cora de Elvira la definen como abundante en
ríos, en frutos y en árboles; se siembra en ella la caña de azúcar; tiene minas
de oro y plata, plomo y hierro. Granada era llamada la Damasco del al ándalus.
Pero la aventajaba por no estar asentada en la llanura, sino levantada airosamente
sobre su vega.
Por los años de
la hégira de 276 equivalente al 887 después de Jesucristo, ardía en todo su
furor la guerra civil entre los árabes y los muladíes, capitaneados los
primeros por Sawar, y los segundos por Omar ben Hafsun; la ciudad de Elvira
donde florecía el cristianismo desde el famoso concilio, era el foco de la
guerra contra la raza árabe, y Granada la villa de los judíos y damasquinos,
que habían sido desalojados de sus posesiones en Elvira, y que deseosos de
recuperarlas se fortalecieron en el cerro que hoy llamamos de la Alhambra , levantando una
nueva fortaleza y ensanchando los muros y recintos de las antiguas, trabajando en
ella de noche para luchar de día; por lo que se valían de antorchas, cuya luz
roja, junto con el color ferruginoso de sus torres y murallas, dio motivo a la
denominación de Alhambra o la roja. Badis hijo de Habus ben Makasen, fue el
primero que erigió a Granada como capital de sus estados, el que construyó los
cimientos de su Alcazaba y la rodeó de fuertes murallas, aun hoy día se revelan
las muestras de su grandeza y poderío, en las construcciones y edificios que
fueron levantados por sus mandatos; entre ellos el puente fabricado por el kadí
de la ciudad, en el año 447 de la hégira, 1058 d J. C. y en el año 449, ocupó
la ciudad de Málaga, que incorporó a sus dominios, acabando según dicen la
magnifica y fuerte obra de su famosa Alcazaba, de modo que puede considerársele
como el verdadero soberano, que con absoluta independencia, llegó a establecer
en Granada la corte de todo el territorio.
Nombró como
visir a un judío llamado Yuseph hijo de Ismael ben Nagdela, y este en una de
las audiencias concedidas y en presencia
del Sultán, ofendió y calumnió al por entonces famoso poeta y religioso Abu Ishac;
este en represalia escribió un poema contra los judíos, que fue motivo de su
destierro a Elvira y su posterior muerte; estos hechos provocaron una
insurrección popular, que llegaron a entrar por la fuerza en el palacio del Sultán, y matar allí al visir que
había buscado refugio en su recinto. Los demás judíos de la ciudad, vinieron
también a ser victimas de tal furor, y cerca de cuatro mil de ellos fueron
muertos en esta ocasión, y sus bienes saqueados; todo lo cual ocurrió el 11 de
Zafar del año 459 de la hégira.
El escrito que
provocó la rebelión decía así: Vuestro Sultán ha cometido una grave falta, de
la que se regocijan los que os aborrecen; pues pudiendo escoger su secretario
entre los creyentes, ha ido a tomarlo entre los infieles. Gracias a este visir
los judíos de menospreciados que antes eran, son ahora grandes señores, y su
orgullo y su arrogancia no conocen ya limites. ¡Oh Badis! Tu que eres hombre de
tanta sagacidad, que tus conjeturas equivalen a la certeza ¿como es que no ves
el mal que hacen estos demonios? Cuando llegué a Granada, observé que allí los
judíos eran los reyes. Ellos habían dividido entre sí la capital y las
provincias, y en una y otras mandaban estos malditos. Su jefe tiene un palacio
revestido con incrustaciones de mármol, y ha hecho construir fuentes, por las
que corre el agua más pura; y mientras le esperamos a la puerta, se burla de
nosotros y de nuestra religión. Abu Ishac recitó tendido sobre su lecho
mortuorio, la ultima poesía que compuso, cuando un visir de granada que tomó
interés por el, había ido a visitarle en la estrecha cabaña, en que murió al
final del mismo año 459 de la hégira, poco tiempo después de la terrible matanza
de los judíos, y fue sepultado, en el lugar de su destierro y nacimiento, que
era la ciudad de Elvira.
Los propios
escritores árabes, aseguran que Garnatha significa el fruto conocido por
granada en la lengua que usaban los cristianos viejos; y en los escudos de
armas y banderas, y hasta en las doblas de oro de los reyes granadinos, se
representaba la enseña de esta ciudad con una granada abierta y mostrando los
granos, al igual que hoy figura con idéntico objeto en nuestros escudos y
enseñas nacionales. No mucho mas tarde, en el año 477 de la hégira murió
también Badis, y le sucedió su nieto Abdal-ben Balquin ben badis.
Había un poeta llamado Somasair, también de Elvira
y aun proscrito por sus sátiras contra los berebéres en general, y en particular
contra este rey; en una ocasión dijo en presencia de Almotazin el de Almería para congraciarse con este, lo
siguiente contra Abdal-lah: cuando yo le veo fortificar más su castillo de
Granada, pienso que de puro insensato está labrando su prisión: como el gusano
de seda va hilando lentamente su capullo.
Cierto es que el
rey granadino tuvo la poca dicha de encontrarse frente a frente, con los dos
guerreros mas venturosos y temibles de su siglo: el famoso Rodrigo Díaz de
Vivar y Yusef ben Texufin; pues en mala hora para el, se hallaba en guerra con
Abén Abad Almotamíd, el de Sevilla, cuando el Cid Campeador había ido a la
corte de este otro príncipe, a cobrar el tributo que pagaba a Alfonso VI de Castilla,
en señal de vasallaje. El rey granadino tenia tomados a su servicio muchos
caballeros cristianos, que formaban parte de su ejercito, entre los cuales se
encontraba el conde García Ordóñez,
descendiente del infante D. Ordóño, hijo del rey D. Ramiro, y todos juntos con
lucida hueste musulmana, invadieron los estados del de Sevilla.
Rodrigo Díaz de
Vivar, arrastrado como siempre, del espíritu caballeresco, a usanza por aquel
tiempo, hizo saber al rey de Granada que no debía atacar al Sevillano, pues era
amigo y aliado del suyo, D. Alfonso; pero no bastando sus ruegos ni sus
amenazas, a contener el ímpetu de los granadinos, que amenazaban hasta Cabra,
poniéndolo todo a sangre y fuego, les salió al encuentro, con sus propios
caballeros y el ejercito de Almotamid, con el cual, tras un reñido combate,
derrotó a los contrarios, e hizo prisioneros muchos de los cristianos, hasta el
propio García Ordóñez, despojándoles de todo cuanto llevaban, devolviéndoles la
libertad al tercer día.
Cuando aquellos
pequeños reyes musulmanes, mal avenidos entre sí, y en continuas guerras y
rivalidades, llamaron en su ayuda, contra las armas y grandeza, siempre
crecientes de los cristianos, al victorioso almorávide Yusef Ben Texufin, afamado
por haber vencido no ha mucho tiempo a Alfonso VI en la batalla de Zalaca,
volvió sus miras conquistadoras sobre los débiles señores, que había venido a
proteger, y fue su primera victima el de Granada, Abdal-lah Ben Balquin. Al
presentarse Yusef en ademán hostil, frente a los muros de la ciudad, salió
Abdal-lah á recibirle, como amigo con gran aparato; pero fue cargado de cadenas
al poner pie en la tienda de campaña, que creía dispuesta para su alojamiento, en el año 483
de la hégira. El almorávide de seguida hizo su entrada triunfal en la ciudad,
en medio de ruidosas aclamaciones de júbilo; pues ya contaba con numerosos
seguidores dentro de las murallas. ¿Que tendrá esta tierra que todos la pretendían
y todos morían por ella?
Granada y sus
monumentos, su entorno, la sierra y la
vega, sus aguas su vegetación, sus
primaveras, sus cielos, son fiel y excelso exponente, de lo que la naturaleza
por un lado y esa faceta sublime del sentir humano, han llegado a reunir en
este privilegiado lugar, para orgullo de sus pobladores y disfrute de los que
la visitan.
. El rey de
Castilla decía “Granada si tú quisieras,
Contigo me casaría
Daréte en arras y
dote
A Córdoba y a Sevilla
O aquel romance de frontera que tan brillantemente
expresaba, Granada es una dama cuyo marido es el monte. Y es del todo
comprensible que excelsos poetas, canten en verbos arrebatados, lo que esta
tierra les hace sentir, Víctor Hugo escribe:
En Granada hay más Hechizos
Que granos rojizos tiene
La fruta que hay en los valles
No hay nada más hermoso ni más grande
O el paraíso terrenal,
el edén que José Zorrilla describe:
Granada ciudad bendita,
Reclinada sobre flores,
Quien no ha visto tus
primores
Ni vio luz, ni
gozó bien…
José
Cuadros Moreno
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